13 mar. 2015

PÁGINA 122

(Viene de la página 16) 

— ¡No crean que no dispararé enfrente de esta gente! ¡Me importa un comino lo que puedan hacer, nadie se las va a dar de corajudos aquí en frente mío! ¡Entreguen eso que tienen escondido o les vuelo la cabeza y lo tomo yo mismo de sus manos muertas! ¡Decidan! —Grita. La confianza en los uniformados vuelve, porque ahora todos los están apuntando, pero es obvio que no todos aprueban su amenaza. Por el temblor de unos cuantos, se puede decir que temen más de lo que ustedes tres puedan hacer que lo que el oficial podría hacerles a ellos si lo desobedecen. 

— ¡Maldito humano asqueroso, cierre la boca ahora si no quiere morir de la forma más dolorosa y lenta que se pueda imaginar! —Grita Germán. Su papel podría estropearlo todo, pero…¿deberías detenerlo? Funciona con los demás, pero el comandante no le teme a nada…— ¡Se lo digo por última vez, deje ir a la familia o las pagará caro!

—Señor…—dice temeroso el científico a su lado, con apenas un hilo de voz—creo que deberíamos escuchar lo que dicen los…

—Acá los que me van a escuchar van a ser ellos—le responde el comandante. Ha dejado de gritar, y habla tranquilo, sabiendo que tiene el control. Es posible que no sepa que ustedes tres no pueden hacerle nada con el Artefacto Foráneo, pero seguro debe pensar que un rápido balazo en sus cabezas podría mantener la situación bajo control antes de que ustedes pudieran hacerle lo que sea que tengan planeado. Y piensa bien. Ustedes no lo pueden atacar, y esas armas son mucho más reales y terroríficas que sus amenazas. ¿Está bien pensado este plan? Una tensión ha invadido el aire y no zumba ni una mosca ni corre una mínima brisa. Cuando vuelve a hablar él, hasta a vos te da miedo.

—Voy a contar hasta tres y van a dejar eso que tienen ahí en el suelo, se van a dar vuelta, y van a correr fuera de mi vista y lejos de aquí, porque la próxima vez que los vea no voy a ser tan compasivo, y mucho menos lo voy a hacer ahora si intentan pasarse de listos, ¿oyeron? —Dice, y aguarda una obvia respuesta que no va a llegarle. Miras a tus dos amigos y desearías poder idear otro plan, o que Facundo accionara el aparato y los pusiera a los tres a salvo, pero eso entraría en la categoría “pasarse de listos” y no te gustaría hacer enojar más a ese terrible comandante. No hay dudas de que habla en serio ni sobre lo que sería capaz de hacer si ustedes lo provocan. Él comienza a contar, pero… — ¡UNO!

— ¡No, espere! ¡No sabe lo que hace! ¡No se atreva a desafiarnos porque no tiene idea de lo que…! —Comienza Germán. Está desesperado por hacerle cambiar de parecer al comandante, vos lo notas porque lo conoces de toda la vida, pero él desempeña bien su papel. El único problema es que hay una persona que se está hartando de la obra, y es la que tiene el arma cargada.

—Me estás haciendo perder la paciencia muchacho, DOS…—le dice en un tono peligroso.

— ¡Ni lo piense! ¡Facundo proceda a aplicarle la tortura eléctrica al comandante! —Grita Germán, pero se ha hecho evidente hasta para los oficiales que todo esto es una farsa. Facundo solo puede mirar de un lado a otro. Cuando dice tres, hay una pausa en la que Facu no deja el Artefacto en suelo, y Germán pierde el control. Bastó un paso dado hacia el Comandante para que él lo tome a mal y todos disparen.

FIN.

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