16 mar. 2014

PÁGINA 85


Decidís que dejar marchar solo a tu amigo sería una idea mucho peor que desobedecer las órdenes del Capitán. Después de todo, él es un extraño que acaban de conocer, y vos no podés confiar en él más que en el juicio de tu mejor amigo. Si algo le pasaba a él y vos no estabas para socorrerlo… ¿qué sucedería? No hace mucho te enfrentaste a esa situación, y si no hubieses estado con él en el momento en que fue disparado y no hubieras pedido ayuda, la historia ahora sería muy diferente. Es verdad que también gracias a vos ahora están bajo ataque, pero hay que focalizarse en lo importante: tu amigo importa más que nada y dejarlo marchar solo hubiese sido una estupidez. Él se alegra mucho al ver que lo vas a acompañar, y aunque vos no podes evitar estar preocupado por toda la situación, también estas contento de no haberte quedado solo en esa cámara quién sabe por cuánto tiempo más. La penumbra ahora los envuelve de nuevo, pero las chispas de los cables pelados y sus reflejos en los vidrios esparcidos por el suelo al menos sirven para guiarlos. Entran en un pasillo por dónde antes no habían pasado y encuentran habitaciones vacías, puertas abiertas de par en par, muebles y aparatos y computadoras tiradas, pero nadie con quien hablar. Hasta un segundo atrás había gente pasando en frente del cuarto de pánico, ¿a dónde se había ido todo el mundo? Ustedes siguen caminando…

Pronto pasan a un área más superficial de la nave, exponiéndose al peligro de los ataques pero sin darse cuenta inmediatamente de ello. Es un cuarto de máquinas, no de las que mueven a la nave pero tienen aspecto de ser muy importantes. Comparado con el desastre que hay afuera, está bastante a salvo y bajo control, pero hay algo que te perturba en ese oscuro salón lleno del bullicio de los engranes trabajando. Germán parece sentir el mismo mal presentimiento porque el misterio en ese cuarto es evidente: no están solos allí. Él toma una palanca que estaba tirada en el suelo y vos comenzás a buscar algo que te pueda servir también. Procurando que sus pasos no se escuchen demasiado, avanzan por la fila de máquinas lentamente, atentos a cualquier cosa que pudiera aparecerse de repente. ¿Un enemigo dentro de la nave? Si no eran los propios oficiales que daban vueltas o personal de abordo, ¿quién podría estar allí? ¿Un Kózkoro? ¿Tan ridícula, improbable y sin sentido podría ser esa hipótesis?

 Decidís que lo mejor es estar alerta, por lo que continuas buscando algo para defenderte vos también mientras tu amigo cuida tu espalda. En el fondo de un pasillo de hileras de máquinas ves una pequeña ventanilla. Como el cuarto no estaba tampoco bien iluminado, al principio confundís la oscuridad del espacio exterior con la propia de la sala, pero a medida que te acercas es evidente que a través de allí es posible ver qué sucede fuera. Un vistazo basta para darse cuenta que la nave ha sido alcanzada por los extraterrestres. Ahora que te pones a pensar en ello, no hay tanto bullicio afuera como ahí dentro. De hecho, agudizando el oído, podes estar seguro que la cosa parece haber terminado, fuera lo que fuere. Si no los estaban atacando, ¿habrían ya abordado la nave? ¿Y qué harían con los sobrevivientes, si es que había algunos aparte de ustedes dos? ¿El pedido ayuda habrá llegado a la Alianza Galáctica? ¿Vos y Germán lograrán permanecer con vida hasta que lleguen los refuerzos? Tantas preguntas y tan pocas respuestas…te ataca los nervios tener tanta incertidumbre, y una mirada a tu amigo te confirma que el está tan asustado como vos. ¿Había sido buena idea salir de la cámara?


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