9 feb. 2013

PÁGINA 94


(Viene de la página 25)

— ¿Germán, estás bien? ¡Respóndeme! ¿Cómo te sentís? —le dices, dándole palmadas en la cara para despertarlo de su somnolencia
— ¿En serio querés que conteste? —te pregunta con la voz algo apagada, intentando esbozar una sonrisa para no preocuparte, cosa que no logra a pesar de hacerte reír.
— Dejá, dejá…tenemos que encontrar la manera de activar de vuelta el portal, ya se hizo muy estrecho para que podamos pasar, no pasaría ni mi perro por ese agujero—le contestas, dejándolo con la espalda apoyada en la base cilíndrica, con el aparato a su lado, mientras te acercás a los mostradores y buscás algún comando que pueda servir para abrir la ventana hacia la habitación de tu amigo otra vez. No podés entender la simbología que usaban esos extraterrestres para comunicarse. Las medidas en los visores parecen ser distintas, los números, las letras, es todo demasiado ajeno como para poder entender algo, y no hay siquiera dibujos ni indicadores que te ayuden a encontrar algo que te sirva. Intentas, según una loca idea que te surge a la mente, ver si puedes averiguar qué tan lejos estabas de tu casa, ya que quizás, si no estaban tan lejos de la Tierra, podrían regresar en la nave.

— ¿Regresar en la nave? —te dices a ti mismo— ¿En qué estás pensando, Teo? Si tener un meteorito con tecnología extraterrestre en el jardín de tu amigo era mucho como para no levantar alguna sospecha, tener estacionada una gigantesca nave espacial con cadáveres de alienígenas era ya demasiado, algo que no podrías explicar ni esconder tan fácilmente. Además, ¿cómo harías para llegar hasta allá? No conoces ni el idioma en el que están escritos los comandos en esa pantalla al frente tuyo, ¿cómo te las ingeniarías para dirigir una nave espacial hacia una galaxia en particular, un sistema solar, y un planeta en específico, habiéndolos tantos en el universo y desconociendo las coordenadas y medidas que esas criaturas usaban para transportarse? Resultaría imposible…así que tendrías que buscar otra solución, o apegarte al plan de volver a abrir la ventana hacia la habitación de Germán. En ese momento, una de las pantallas en los mostradores que se asimilaba a un radar como los de los submarinos o aviones, emite un sonido que te alarma. Una nave desconocida se estaba acercando a la de ustedes…y eso no podría significar nada bueno. ¿Qué tal si era una nave aliada a le de esos extraterrestres que ustedes habían recién aniquilado? ¡Sería su fin, no podrían esconderse! Pero y si era, de algún modo…¿algo peor?

Antes de poder hacer más conjeturas, otra de las pantallas muestra un cartel en donde aparece un mensaje con símbolos que cada vez te parecen más extraños, y de pronto, desde alguna parte del techo interno de la nave escuchas una voz:
— ¡Atención, Kozkors! ¡Habla el capitán Jefferson en nombre de la Alianza Galáctica! ¡Están navegando sin permiso explícito de la Corte del Sistema 91 y por tanto deberán ser sometidos a la justicia! ¡Entréguense de inmediato y prepárense para el abordaje, están rodeados!

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