26 dic. 2012

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No pueden refutar, saben que lo correcto sería eso. Si regresaran al presente en donde la policía los busca y van cada uno a sus casas, lo más probable es que tarde o temprano ellos vuelvan y los metan en problemas, aún cuando los dos aparatos que ya destruyeron no existan y destruyan el nuevo también. Facundo sería el primer sospechoso por sus páginas web, las eliminadas y la actual, y si revisaran la casa de Germán encontrarían también el meteorito, o restos de él. Sabes que no pueden quedar absolutamente limpios de sospechas, y que tal y como propuso el chico Ibarra, lo mejor es intentar que ustedes mismos nunca encuentren los aparatos, destruirlos y borrar evidencias antes de que ustedes sepan algo al respecto. Así que como primera fase del plan, los tres comienzan a buscar la casa en donde pronto tendrían la oportunidad de arreglar todo, y Facundo es quien se da cuenta de cuál es pasada una hora de búsqueda.

La casa era una que estaba relativamente alejada de las demás del poblado, fue por ello que costó un poco encontrarla, pero finalmente pudieron dirigir su rumbo hacia allí mientras el sol terminaba de ocultarse detrás de las elevaciones rocosas en la distancia. El desierto se comenzó a poner muy frío a medida que el firmamento se oscureció, y ustedes llegan ya cuando las primeras estrellas pueden verse brillar en la noche.

—Supongo que nos vamos a tener que quedar esperando por aquí hasta que sea el momento, ¿no es así? —preguntas, desconociendo con certeza la hora en la que caería el meteorito.

—Sí…no debe de faltar mucho, supe que la familia estaba cenando cuando dentro todo quedó a oscuras y vieron un destello en el patio...igual que como pasó en mi casa…

—En mi casa también ocurrió lo mismo, Facu, pero... ¿no sabes con exactitud a qué hora ocurrirá? —duda Germán, a lo que él responde

—Los estadounidenses cenan muy temprano…así que no debe faltar demasiado. Podríamos acercarnos un poco más y mantenernos alerta, vigilando el cielo…lástima que no trajimos binoculares o un telescopio para darnos cuenta mejor…

Ocultándose detrás de la cerca que delimitaba el terreno de la casa, los tres avanzan hasta estar cerca de la ventana para poder ver hacia dentro. Logran ver a la señora de la casa poniendo platos y cubiertos sobre la mesa, y más lejos, en el comedor, a quien sería su esposo sentado en un sillón viendo una televisión de más de treinta años, tomando un refresco. Los tres deciden que una vez que puedan ver el meteorito en el cielo saltarían hacia el patio y aguardarían allí hasta que caiga, para que una vez que lo haga poder extraer el artefacto rápidamente y deshacerse así de las evidencias y terminar con todo de una vez. Pero por la ruta pavimentada unas luces los sorprendieron. Una cola de automóviles venían en su dirección a toda la velocidad, y unos arriba tenían sirenas y faroles azules y rojos; eso de ninguna manera era una buena noticia.


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