29 dic. 2012

PÁGINA 20


— ¿Qué acaba de suceder? —te pregunta tu amigo, mirando por la ventana para ver si todo había vuelto a la normalidad.

—No sé, Germán…solo sé que lo que ha pasado nos ha dejado la prueba de que viajar en el tiempo es muy peligroso—contestas. Ambos se sientan enfrentados, intentando liberarse un poco del remolino de emociones por las cuales acababan de pasar. Ese miedo, esos nervios, esa sorpresa, incertidumbre y sensación de peligro los ha dejado algo exhaustos.

Germán va por un vaso de agua para ambos, a ver si con eso los dos lograrían serenarse y poder tomarse las cosas con calma. Luego de su regreso, te pasas sin respirar tu vaso y con su permiso pones más fuerte el ventilador de techo. Era una tarde muy calurosa, pero tras cinco minutos de poco diálogo entre tú y tu amigo, los dos están más calmados y los tumultos provocados por los rápidos y recientes sucesos se evaporan y desaparecen en el aire. Ahora sí todo parece haber vuelto a la normalidad.

—Ha sido una locura—te dice tu amigo. Tú no encuentras una mejor manera de describirlo.

—Sí… ¿quién iba a pensar que estaríamos a punto de meternos en tantos problemas? Por suerte no pasó nada, pero podría haber sido peor…

—Sí…resultó ser algo más poderoso de lo que creía…y hasta mucho más útil y divertido…

— ¿Divertido, decís? No creo que debamos usar esto para divertirnos, Germán, tenemos que ser muy cuidadosos y usarlo cuando sea necesario. Apenas sabemos cómo usarlo…si es que lo vamos a seguir usando…

—Vamos, Teo, ¡imagina todo lo que podríamos hacer con esto! ¡Es una máquina del tiempo, ¿te das cuenta?! Con esto podríamos hacer todo lo que queramos… ¡podríamos hasta convertirnos en héroes! Salvando vidas, previniendo accidentes…solo imagínalo por un momento antes de contestarme—insiste. Tú no puedes evitar pensar en las posibilidades que ese aparato les propone, imaginar las hazañas que lograrían realizar…pero a la vez crees que no sería demasiado prudente seguir usando ese artefacto desconociendo de todo lo que es capaz. Te pones de pie y caminas hacia la ventana, y allí te quedas, mirando el pacífico mover de las hojas de los árboles.

Todo parece ir demasiado rápido para tu gusto. Hace unas horas eras solo un muchacho cuyo amigo lo había llamado para ir a jugar a su casa, y estabas emocionado porque seguramente se habría comprado algún juego nuevo, o habría encontrado algo divertido en su ático según la llamada telefónica que te hizo la noche anterior. Pero ahora, debes debatirte entre convertirte un héroe con los poderes de un artefacto misterioso que llegó del espacio, o hacer lo que crees más correcto y esconderlo. No te gusta la dirección que está tomando todo este asunto. Se suponía que ese día iba a ser uno entretenido, un día de verano como cualquier otro…


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