30 dic. 2012

PÁGINA 10

(Viene de la página 89)

— ¿Qué…qué dijiste? —logras mascullar.

— ¡Teo, soy yo, Germán, tu amigo! —Te responde, para luego mirar a su versión del pasado y decirle— ¿No te reconoces? Soy tú, ¡mírame! — Y efectivamente, tras las ojeras, la suciedad, el pelo mojado y el aspecto terrible que tenía, ese en frente tuyo es tu amigo, exactamente idéntico al que tienes al lado, quien está cada vez más atónito.

— ¿Pero...qué te pasó? —preguntas, conociendo suficiente a tu amigo como para saber que no está mintiendo y que puedes confiar en él…a pesar de su dudoso aspecto.

—Es una larga historia, pronto la van a saber cuando les toque vivirla, pero lo importante es que ahora la versión tuya del futuro, Teo, y yo, necesitamos su ayuda. Verán, estamos en un grave aprieto, y para salir de él precisamos un segundo aparato y un poco de apoyo, y no se nos ocurrió mejor idea que pedírnosla a nuestras versiones del pasado, o sea ustedes. Después de todo, ¿si no confiamos en nosotros mismos, en quién más podríamos confiar?

Ustedes dos se miran, sin saber qué pensar, pero a pesar de que parece haber algo raro en el aspecto del Germán del futuro, no encuentran razón alguna para no ayudarlo. No les inspira desconfianza, sino intriga, pero no la suficiente como para no creerle, si no como para solo querer hacerlo con tal de saber más de él, y por tanto más de ustedes; más de lo que tiene para contarles.

—No puedo creerlo. Hace unos minutos vi a mi yo del pasado, y ahora estoy viendo a…mi yo del futuro—dice tu amigo, algo sorprendido y abrumado por todo lo que está sucediendo.

—Lo sé, lo sé. Créeme que no les pediríamos ayuda si no fuera estrictamente necesario—le responde su contraparte, tras quejarse un poco de su herida en el hombro que lentamente se tiñe más de rubí, como si hubiese sido reciente—Pero debemos irnos cuanto antes, no tenemos mucho tiempo—sentencia. Los tres se reúnen y según sus indicaciones, digitan en el artefacto una fecha en específica, no más de unos días hacia el futuro, y también usan un comando distinto para agregar una especie de coordenada geográfica.

—Sí, también puede usarse para viajar por el espacio además del tiempo…ya habrá tiempo para explicarles, ahora vámonos—termina, y los tres sostienen juntos la máquina y una luz envolvente los hace desaparecer de la habitación y materializarse en otro lado un instante después. El lugar donde ahora se encuentran es mucho más frío que el anterior, y de alguna manera se siente también más húmedo, sin mencionar lo oscuro que se ve. Sus ojos tardan unos momentos en acostumbrarse a la luz, pero pronto se dan cuenta de que se encuentran en una especie de amplio sótano, como si fuese una base subterránea.

— ¿Qué es este lugar? ¿Cómo llegaron a…?—comienzas, mirando a tu alrededor.


—Les dije que no hay tiempo para explicaciones, Teo.

Continúa en la página 75

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