11 abr. 2015

PÁGINA 158


Cuando llegan al lugar donde, según creen, los van a someter a la entrevista, los dejan solos en un amplio cuarto. Tras una inspección fugaz con la mirada, se dan cuenta de que hay una persona más en la habitación, señalándoles dos asientos frente a la mesa en la que ella estaba sentada. Había solo un objeto sobre la mesa: el Artefacto Foráneo. El lugar está oscuro, y si no fuera por las ropas que les habían dado, estarían temblando de frío. Ustedes son capaces de ver las facciones de la señora cuando estuvieron lo suficientemente cerca. Tenía cara de pocos amigos, y una expresión que no mostraba afecto ni compasión alguna por ustedes. No era una mujer joven, y si bien seguramente estaba armada, de todas maneras eran dos contra una. Tu cerebro instantáneamente se pone a idear una estrategia para escapar.

—Empiecen ya. Digan todo lo que vieron, todo lo que pasó. Y si descubro que han mentido en algo, sus familias lo pagarán muy caro, ¿escucharon? —les amenaza ella con tono intimidante, dándole el pie a ustedes para comenzar a contarle todo lo sucedido con El Artefacto Foráneo. Cuando llegan a la parte en la que viajaron al futuro, basta con una mirada cómplice para decirle que probaron usar el aparato, que los transportó afuera de sus casas, y que luego apretaron algo sin querer y regresaron unos segundos al pasado, chocándose con ustedes mismos un momento.

—Ahí fue cuando emitieron las señales los dos aparatos— le mienten—y lo demás es historia. Nos asustamos, nos fuimos cada uno a nuestras casas, y a la noche llegaron ustedes—concluyen. No saben so será por los nervios, el miedo, o qué; pero suenan convincentes. Tras una intensa mirada penetrante de la señora, ella afloja el semblante y se pone de pie lentamente, revelando el uniforme militar propio de una comandante de alto rango. Ustedes están preocupados y asustados, pero saben que si van a actuar, el momento sería pronto. La mujer avanza hasta un archivador en la pared, lo desliza, y deja entrever una caja fuerte secreta, la cual abre para extraer algo. Cuando se detiene de nuevo frente a ustedes, en sus manos sostiene con fuerza un libro.

—Ya que me fueron sinceros, debo serles sincera también. Sus familias en realidad ya no están en esta base, sino que han sido enviadas de nuevo a sus casas—sentencia, mientras comienza a hojear las cantidades de notas, fotografías y planos compilados dentro de ese cuaderno. —El Artefacto Foráneo es capaz de numerosas cosas, según sabrán, o quizás no; y una de ellas es la de operar sobre la mente de otras personas. Basta una serie de cómputos para borrar la memoria de otra persona, y eso es lo que hemos hecho con sus padres. Sé que no lo aparento a la primera impresión, pero en realidad soy una mujer muy compasiva, por lo que solo borre un par de días de sus mentes. Seguramente ahora están de nuevo descansando frente a sus casas, creyendo que ustedes dos están en la casa del otro, jugando como solían hacer. Y podrán volver a hacerlo, claro, pero una vez que también borremos esos recuerdos de sus cabezas—les informa, deteniéndose a leer un pasaje del libro, para luego continuar diciendo: —No fue fácil descifrar todos los secretos de este aparato, pero varios años de investigación, pruebas y errores han rendido sus frutos. Está todo acá—comenta al pasar, revelándoles la ubicación de una pieza clave para su plan. Toda la información que necesitan está en ese libro. ¿Cómo podrían hacerse con él?


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