19 mar. 2015

PÁGINA 123

(Viene de la página 146)
Tus sentidos están algo desorientados luego de ver la escena, pero algo te impulsa a levantarte.
—Tenemos que salir de acá—le decís a Germán, de repente, recobrando tu consciencia, y él te mira como no entendiendo tus palabras. A vos te exaspera que no se mueva y le gritás: — ¡Movete, Germán, nos tenemos que ir! ¡No podemos quedarnos acá esperando! —y recién ahí él comienza a moverse. Lo apuras para que esté calzado en menos de un minuto y allí deciden salir. La persona tirada en el pasillo les es desconocida, pero a vos te llama la atención algo. Tiene una pistola en su mano, y a pesar de que Germán pretende detenerte, ambos saben que no pueden perder la oportunidad de tomarla para su propia seguridad. No quieren estar desprotegidos ante lo que sea que le causó la muerte a esa persona, por más horrible que te resulte despegarle los dedos algo tibios del revólver. Una vez alejados del…cadáver, pueden apreciar mejor que el ambiente en el pasillo es caótico. No pueden ver a nadie más en los alrededores. Hay escombros, fuego en la habitación vacía de al lado, la alarma los aturde, y se escuchan ruidos de contienda en la lejanía. Es obvio pensar que si se está dando una pelea, hay dos frentes, y uno es el suyo y el otro el enemigo. Una mirada rápido a tu amigo basta para saber que se está preguntando lo mismo que vos. ¿Deberían ir hacia la batalla para ayudar a los de su bando o alejarse de allí lo más rápido posible? Dada la situación, les es imposible de decir qué decisión les traerá mejores resultados.
Como siempre, quedará solo en vos averiguarlo.










Si decides alejarte e ir hacia tu izquierda, continúa en la página 134
Si, por otro lado, quieres ir hacia la derecha y acercarte a la batalla, ve a la 38

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