15 mar. 2015

PÁGINA 153

(Viene de la página 13) 

Tras unos minutos de deliberación, le decís a Germán que preferirías no arriesgarte a ir con Facundo, ya que poner en riesgo las vidas de sus familias por confiar en un desconocido que promete una mejor solución, te parece demasiado. En lo que sí optas por confiar es en el destino, ese que ustedes ya conocen, ese que ya vivieron y pronto tendrían que volver a vivir, y ese en el cuál ustedes saben que nada malo les pasaría a sus familias, de lo contrario sus yo del futuro les hubiesen advertido algo. Esperas no haber tomado una mala decisión, y no tener que sufrir las consecuencias luego, pero algo dentro tuyo te dice que estas haciendo lo correcto.

—Bueno…mejor así, Teo. Ya me parecía medio sospechoso lo de este chico, y quizás estemos mejor sin él, como hasta ahora—te consuela Germán, haciéndote sentir aún más confiado con tu elección. Él bosteza y casi sentís su suspiro en tu cara desde el otro lado del teléfono. —Así que, bueno. Yo te propongo lo siguiente—continúa con voz cansina. —Yo me voy a dormir, vos si no tenes sueño te quedás tranquilo en tu casa, y mañana temprano decidimos mejor que hacer con nuestras vidas y el futuro y todo eso. ¿OK?

Vos accedes, riendo por cómo se toma él tan a la risa todo el asunto, y te recostas en tu cama a mirar la televisión. Justo comienza la repetición de una película que ansiabas ver, y eso te hace olvidar un poco el asunto. Crees que, como todo en la vida, las cosas se verán mejor al día siguiente. Tienen la ventaja de saber lo que tienen que hacer, al menos remotamente hablando, y sabes que casi están destinados a salir con vida de toda la situación que vivirán pronto. Te resulta esperanzador darte cuenta que aunque Germán sepa que lo van a herir en su brazo en el futuro y no lo va a poder evitar, y va a tener que pasar por algo peor que vos y sufrir por ello, él se lo tome tan a la ligera y no se maquine mucho pensando en ello. Quizás vos deberías hacer lo mismo y por ahora, dejarte llevar. Te quedas mirando la película hasta tarde, y no alcanzas a ver el final porque te quedas dormido. La televisión se debe haber apagado en algún momento, o alguien debió haberla desenchufado, porque cuando abrís lentamente los ojos, encontrás a tu habitación en oscuras. Sigue siendo de madrugada, y vos en una situación normal hubieses continuado durmiendo, pero no te habías despertado porque sí. Habías oído un ruido. Y el ventilador también desconectado te deja escuchar todo mejor que cuando mirabas la película: hay alguien más en tu pieza. Escudriñando en la penumbra, tras unos segundos en los cuales intentas enfocar la vista alrededor de esa otra persona que está a tu lado, te llevás el susto de tu vida cuando una mano enguantada te tapa la boca y una linterna te alumbra directo a los ojos. Ahora lo ves todo claro: tres policías armados dirigen sus miras hacia vos, apuntándote y amenazándote para que no hagas ningún ruido.

—Levantate, y no intentes nada, muchacho—te ordenan, y vos obedeces. Te hacen salir de la habitación, te ponen esposas en las manos, y comienzan a revisar cada rincón del cuarto. No hay dudas de que están buscando el Artefacto Foráneo. Hechas un vistazo al pasillo, al comedor…y está todo destrozado. ¿Cómo no escuchaste nada? La casa está dada vuelta, revisaron hasta cada posillo de la cocina, detrás de los muebles, en el baño, en el patio…


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