23 mar. 2014

PÁGINA 103

(Viene de la página 55) 

Vos te quedás pensando en lo sucedido recientemente. Haber aparecido en ese mundo horrible, haberse topado sin querer con los extraterrestres verdes esos, haber sido perseguidos por ellos, haber corrido por toda la ciudad, escapando de todos esos guardias-reptiles que comenzaron a buscarlos por cielo y tierra. Luego haberlos perdido cuando salieron a las afueras de la ciudad, haber tenido tanto miedo, tanto terror de ver esas verdes y escamosas caras llenas de odio de nuevo. Haber acordado entre los tres que lo más urgente entonces era encontrar un refugio y haber dado con esa casa en el medio del monte alejado del centro. Que al pobre Germán le hubiese dado un ataque de nervios y se hubiese desmayado cuando entre los árboles creyó ver otro alien y resultó ser un perro callejero que también buscaba alejarse de todo. Haber traído adentro a tu amigo y haberte puesto de acuerdo con Facundo para hacer vos la primera guardia y vigilar por la ventana mientras el otro intentaba dormir. Habían decidido que podrían buscar una solución para todo eso en la mañana, pero dos cosas impedían eso ahora. La primera es que la mañana no llegaba nunca porque el día jamás terminaba ni volvía a comenzar. No había rastro del sol ni del canto de los pájaros. Y la segunda cosa era el hecho de que, por más vueltas que le hubiesen dado al asunto mientras Germán dormía, no había solución para ello. Habías escuchado a tu amigo llorar un rato y vos también habías dejado que un par de lágrimas cayeran de tus ojos. Eso era mucho más real que cualquier cosa, y si en algún momento, cuando recién habían llegado, se te había cruzado la idea de que ese lugar era parecido al infierno, ahora te das cuenta de que estabas en lo correcto. ¿Y si Facundo tenía razón? ¿Y si el hecho de que su ciudad y el mundo estuvieran así, dominado por esos alienígenas verdes, fuera culpa de ustedes como él decía? La idea te espanta, pero habían pasado las suficientes horas como para convencerte de que esto no es un sueño, ni un error o una alucinación. Esto es real, está sucediendo, y tiene que tener una explicación. Hacer conjeturas y suposiciones no hace más que generarles más ansiedad, nervios y miedo. El miedo a lo desconocido, a no saber qué está oculto en la oscuridad es peor que si lo supieras. ¿Cuántas cosas ignoran en estos momentos? Si de verdad han cambiado la historia y todo esto es por la culpa de ustedes tres, como Facundo insinuaba, las cosas en el mundo han tomado un rumbo distinto desde que ustedes cambiaron el pasado hace más de treinta años atrás. Tres décadas…y no tienen idea de lo que pasó desde entonces.

— ¿Cuántas cosas habrán cambiado por nuestra culpa? —Le preguntas mientras él sigue vigilando.

— ¡Pues se ve que todo! —Grita en susurros. — ¡La especie dominante en la tierra, la política, la cultura, la libertad de la humanidad, todo! ¡Todo tirado a la mierda y por querer hacernos los héroes! ¡Qué idiotas que fuimos, ¿cómo no vimos esto venir?!

— ¡Facu, no podíamos ver esto venir! ¡No habíamos decidido ir al pasado, no teníamos intenciones de cambiar la historia! Acordate que fue el Artefacto quien nos mandó allí a propósito. Debimos de hacer algo terriblemente mal, porque seguramente tampoco estaba en sus planes que todo esto pasara, ¿pero qué le vamos a hacer? Ya está…tenemos que remediar todo esto pero quejarnos y arrepentirnos de lo que hicimos no va a ayudar. Vamos, arreglemos esto.

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